• Fauno

Crónica de una salida anunciada


Como siempre tarde, pero seguro (Últimamente no tan seguro, pero es muy pronto como para empezar a fallarle a mis propósitos de Año Nuevo).


Uno de los temas que se suscitaron y causó un gran revuelo en el medio durante mi periodo de hibernación fue sin duda la salida del Profesor Onofre del Equipo Nacional. Más que la salida, la forma en la que se anuncio, y aunque todos (O casi todos los que se dicen “enterados del acontecer en el medio”) sabían que tarde o temprano iba a ocurrir (Quizá más temprano que tarde), sin duda no dejó de sorprender a propios y extraños, pues el timing político no nos pareció apropiado a gran parte de la comunidad; eso de anunciar un despido (re-acomodo, salida, fin de ciclo, o lo que p***s haya sido) mientras el individuo está aún en funciones, pues como que a mí nomás no me va. Me pregunto qué se ha de sentir estar leyendo las noticias desde tu lugar de trabajo y de repente encontrarte ahí mismo que ya no trabajas ahí... ¿Se imaginan algo similar? “El peso se devalúa frente al dólar por tercer bimestre consecutivo; en otras noticias, [inserte aquí el nombre de su novia] informó que ya no quiere andar contigo”.


Lo anterior refiere a la noticia de la separación, sin embargo, queda una pregunta en el aire: ¿Quién es José Luis Onofre? Existen infinidad de leyendas urbanas y me ha tocado escuchar preguntas surrealistas con respecto a la figura del mismo, pero más allá de si Onofre come niños en el desayuno o no, me gustaría resaltar algunos puntos con respecto a la experiencia que he tenido con él en Selección Nacional. De hecho es el entrenador con el que más tiempo he estado entrenando en Selección y creo conocer esa faceta de su personalidad bastante bien.


La primera vez que tuve contacto con él fue en 2002, yo era juvenil todavía y viajamos a Orlando con la selección mayor. Onofre era auxiliar y su papel en el equipo era más bien gris. Lo primero que pensé cuando lo vi fue: “que feo está ese señor” (Perdón, prof.), pero nunca cruzamos palabra, creo que ni siquiera nos cruzamos de cerca físicamente. Mis siguientes recuerdos de Onofre (Y esos sí los tengo bien claros) fueron en torneos internacionales: el primero fue en San Luis, esa vez yo sólo estaba de paseo y vi precisamente al prof. ‘coucheando’ a la famosa ‘Chuya’ (Espero no me falle la memoria), de repente se escuchó un estruendo desde la silla del coach, sí, el profe estaba en el suelo y la silla más rota que la reputación de Paris Hilton; el siguiente recuerdo fue en Tampa (También era juvenil), estábamos en el hotel el último día y había un grupo de los adultos aventando a la alberca a todo aquel que se cruzaba, cuando llegó Onofre, lo intentaron agarrar, pero el profe corrió como el viento para escapar, se brinco a una jardinera, tropezó y lo siguiente que vimos fue a al prof rodando como osito panda sobre las ojas secas, acto seguido se levantó y siguió corriendo como fiera detrás de una gacela herida en el Serengueti (Excepto que aquí la presa era él)... Jamás lo atraparon. Vivimos cientos de anécdotas parecidas, en realidad Onofre no es tan malo como aparenta ser, quizá a muchos les sorprenderá saber que detrás de ese rostro de duras facciones, se esconde un corazón ardiente deseoso de ser amado (#poetuit).


La primera interacción real que tuve con él fue durante el abierto de Holanda en el 2005, estábamos en el evento y yo me estaba cortando las uñas de los pies, él llegó de repente a regañarme diciéndome que cómo era posible que a penas me estuviera cortando las uñas y bla, bla, bla... Me cayó muy mal. Con el tiempo fui cambiando mi manera de pensar respecto a él, ahora por ejemplo, creo que es un tipo muy guapo...


Una vez, un señor importante cuyo nombre omitiré por razones de seguridad, me hizo la siguiente pregunta: “¿si es cierto que Onofre les quita a todos la mitad de sus becas y se las queda él?”, por supuesto que le tuve que contestar con la verdad: “Claro que no (A lo que mi cabeza agregó certeramente, pero en silencio, un caluroso ‘no mame’)”. Y es que si hay algo que debo reconocerle al profe durante todos estos años es que él siempre estuvo viendo por los atletas y procura que siempre haya lo mejor para el equipo, y podrán decir misa, pero yo he estado ahí todos estos años y es lo que vi.


El profe siempre nos decía que nosotros éramos como sus otros hijos, lo que me parece verdaderamente sorprendente, pues si yo tuviera unos hijos como yo y mis compañeros de selección, seguramente ya no tendría pelo y habría dado a la mitad del equipo en adopción, sin embargo, Onofre no es así, él siempre estaba dispuesto a escuchar lo que tuviéramos qué decir, quizá de no ser por él yo habría terminado con las muñecas dañas durante el lapso de mi primera ruptura amorosa.


En conclusión, ¿quién es José Luis Onofre? No sólo es un ex-entrenador de la Selección Nacional, y no cualquier ex-entrenador, sino uno de los mejores. Sus detractores podrán decir misa, pero es él quien estaba sentado en la silla cuando María y Memo quedaron Campeones Olímpicos, es él quien estaba sentado cuando María ganó el Mundial y Memo perdió la final de ese mismo evento en 2007, es obvio que existen muchas más personas detrás de esos logros, pero es él quien estaba en la línea de enfrente; es padre de familia y un gran ser humano para el que tenga la madurez de verlo. ¿Un tipo de claroscuros? Por supuesto, como todo el mundo, ¿un entrenador poco ortodoxo? Sin duda, pero una persona como pocas.


La separación del equipo ya se veía venir como consecuencia de los últimos resultados, es correcto, así es la línea de enfrente: toda la gloria o toda la culpa, los factores externos casi no cuentan. No sé que haya sido del profe en estos últimos meses, he perdido comunicación con él, pero espero se encuentre bien y contento. Muchas gracias por todo y nos vemos pronto.




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