• Fauno

El apóstol


Existe en el internet una cosa que se llama RSS (Really Simple Syndication) que te permite leer y recibir información directamente en una aplicación o en alguna página web (Les paso el tip por si algún día quieren ser una mejor versión de ustedes). Bueno, yo sigo a todas las páginas de interés por este medio. Nunca he dejado de leer a +TKD. Nunca. A veces leo poco, a veces tardo semanas sin entrar, pero siempre espío.


Un día revisando mis feeds de RSS y después de como tres días de no haberme asomado me encuentro con una nota: “Muere Matías Rojas”… No es cierto. No. No mames. No. Por mi cabeza pasan los mensajes que habíamos intercambiado hacía menos de siete días. Enseguida cambio la pantalla del celular y me voy del lector al WhatsApp, le escribo a Claudio… “Desaparecemos sin dejar un puto rastro”, es lo que recuerdo de esa conversación.


“Matías era Matías”, dijeron en +TKD… Redundantemente específico y acertado, diría yo.


La primera vez que yo hablé con él fue por Skype y me cayó en la punta de los huevos… “Dile a este wey que se calme, Claudio”. Estábamos discutiendo sobre las internacionalmente famosas +TKD T-Shirts. Nosotros queríamos diseños genéricos, él quería diseños personalizados con la marca mastaekwondo.com, al final le ganamos: 2 a 1.


La primera vez que lo vi, lo primero que cruzó mi mente fue “Este wey no es argentino”. Y después nos hicimos amigos. Y como pasa siempre, el destino me escupe en la cara con flemas verdes, pues resultó que Matías era el argentino más argentino que pude haber conocido; empezando por la manera de hablar, pues la palabra “Ché” sólo se la he escuchado decir a Matías y a Polo Polo cuando cuenta chistes de argentinos.


Matías creció en un barrio malo… “Como una favela de Argentina”, así me lo platicaron. “En uno de esos barrios en los que hay dos formas de salirse: o dando balazos o con un balazo en la frente”, pero Matías logró salir de ahí y además logró sacar a sus hermanas quienes estuvieron con él hasta el último minuto.


Lo vi hacer muchas cosas, pero nunca jamás he visto a nadie negociar con tal maestría con un coreano sin que ninguno de los dos hable un idioma en común… Y pensaban que salirse del barrio era un gran logro.


“Desaparecemos sin dejar un puto rastro”


Hasta el día de hoy hay gente que no sabe quién fue Matías Rojas, no se preocupen, no hace falta. Sólo sepan que de no ser por él +TKD no sería lo que es hoy… Y vamos a quitarle el símbolo de “+”. Y sepan que si no saben nada de él fue porque él no quiso que lo supieran.


El TKD no sería lo mismo sin él.


No porque se haya inventado una forma preciosa, o porque se haya inventado el reglamento o hubiese fabricado los petos electrónicos en una cueva como Tony Stark, tampoco ganó campeonatos mundiales. Matías prefirió mostrarle al mundo el deporte que amaba antes de mostrarse a sí mismo, se preocupaba por los contenidos, por la calidad, por la periodicidad, por la forma, nunca por el dinero… Nadie hace eso.


Si alguna vez alguien salió motivado a entrenar después de ver una final mundial en vivo por mastaekwondo.com, dele gracias a Matías, probablemente fue idea de él.


¿Alguna vez vieron publicado un evento en esa web al que decidieron asistir? Matías.


¿Revisó los resultados de alguna pelea en línea? Matías.


¿Tiene usted un playera de TKD que nos haya comprado en un puesto? Matías, de no ser por él nunca nos habrían dejado ponernos.


Es un héroe sin capa, uno que no aparecerá en los libros de historia, porque prefirió ayudar a escribir los libros antes que protagonizarlos.


Un hombre que murió en silencio. Un hombre que sólo dejó de qué hablar para quienes lo conocíamos. El sucesor de Judas. Sí, un héroe. El invisible. El anónimo. El apóstol.




@FaunoBastard

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