• Fauno

Una de romance...



Hoy es 14 de febrero, y el 14 de febrero es famoso por ser el día en el que los moteles están llenos y hay promociones especiales para quienes vayan con sus secretarias.


Es también día de la amistad, pero esa es muy aburrida.


Aprovechando la fecha les voy a contar la historia de un romance que tuve en el Taekwondo: la única mujer (Mexicana) taekwondoín con la que anduve “formalmente” en todo lo que duró mi carrera. Desafortunadamente y como todas las historias de amor, esto acabó en tragedia.


En el año 2003, cuando la mayoría de ustedes no habían nacido, yo vivía en La Loma de San Luis Potosí. Después de regresar del panamericano juvenil, y como las autoridades vieron que mi generación era de puros guapos, decidieron iniciar un proyecto con los integrantes de aquella selección (María estaba en ese equipo, lo menciono sólo para dar contexto). Iniciando el 2004 nos mandaron llamar para irnos a vivir por siempre en aquel centro deportivo.


Ya instalados y siendo parte de lo que todos llamaban simplemente “el proyecto”, pues éramos rockstars, pequeños gran rockstars.


En La Loma se hacían campamentos todo el año y de muy numerosa índole. Ese mes había un campamento de TKD con gente de toda la república. Dentro de los asistentes al campamento había una rubia (Dios las bendiga) que, sigo sin entender por qué, como que se fijaba mucho en mí.


Un fin de semana nos fuimos al cine varios compañeros y por alguna extraña razón la rubia estaba en el grupo. Cuando entramos a la sala, y de nuevo sin saber por qué, la rubia estaba sentada junto a mí.


Yo, que tengo las mismas habilidades de ligue que un pez globo escalando un árbol, lo que hice fue simple: ver la película y poner el cuello rígido para evitar voltear.


La rubia me preguntaba cosas, metía su mano en mis palomitas e intentaba interactuar conmigo, y yo, pues me quería cambiar de lugar (Y me dolía el cuello… Y el estómago). Mi teléfono no dejaba de sonar con mensajes de mis compañeros atacados de la risa por la Epifanía que estaban teniendo dándose cuenta que yo, efectivamente, era un imbécil a la hora de enfrentarme a una dama.


Rodaron los créditos y todos se salieron, excepto la rubia y yo: yo porque las luces se prendieron y pues no quería verla; y ella pues porque quería salirse conmigo. Entonces lo único que se me ocurrió fue darle un beso... Así, porque YOLO. Y bueno, cuando abrí los ojos ya estaba un muchacho barriendo la sala y yo no había recibido ningún golpe, ambas cosas extrañísimas.


Salimos del cine, regresamos a La Loma y cada quien se fue a su cuarto como hacen los niños buenos...


Como a media noche, un grupito de mujeres temerarias entró a nuestro cuarto por la ventana (Cosa que ha estado prohibida desde tiempos inmemoriales), yo estaba asustadísimo e hice lo que cualquiera hubiera hecho: pedirles que se fueran… Por favor. Hicieron caso omiso y fue cuando me di cuenta que una de las invasoras era la rubia.


Me fui a esconder... En un cuarto oscuro... Con ella.


Cuando empezamos a besarnos y más o menos imaginándome lo que estaba a punto de pasar, lo único que se me ocurrió decirle fue “¿quieres ser mi novia?”. Ella dijo que sí y entonces todo bien, ya no éramos un par extraños.


Nuestra relación se extendió durante toda una semana, uff, gran semana. Obviamente yo entrenaba todo el día, ella estaba de campamento, así que el único momento que podíamos tener para ser novios era en las noches y violando toda regla de urbanidad colándonos mutuamente en el departamento del otro.


Yo me acostumbré a dormir tres horas, ella se acostumbro a, no sé, mi olor… Todo fueron risas y diversión hasta que un día los guardias encontraron a un imbécil colgado del balcón del cuarto de las niñas y cuando entraron a revisar ¡PUM!, yo ahí estaba (Junto con otros ocho, no era el único que tenía novia) (Tampoco era yo el que estaba colgado).


La primera vez que nos pescaron nos perdonaron con la condición de que no lo volviéramos a hacer…La segunda vez nos reunieron a todos en el área de entrenamiento y el profesor Ireno dijo mi nombre y el de otro compañero y nos pidió ponernos de pie. Estuvo hablando con nosotros durante un tiempo y recuerdo tres frases:


“Ustedes no son mas que buenos pateadores, como personas no valéis la pena”

“Haced maletas, llamad a casa y mañana ya no os quiero aquí”

“Podéis pasar aquí la noche, pero si me entero que hacen cualquier estupidez voy a llamar a la policía y pasarán la noche con ellos”


Sobra decir que me derrumbé.


Sobra decir que ese fue también el fin de mi relación. Nunca supe qué le hicieron a las chicas, nunca quise saber tampoco.


Ya lo que pasó después en mi casa, cómo afectó esa expulsión a mi carrera, todo eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión…


Lo que siguió después fue una relación de larga distancia en una época en la que el internet era igual de primitivo que un trilobite. Todo acabó un día que me invitó a una fiesta por e-mail diciéndome que me extrañaba, que ojalá pudiera ir y que tenía muchas ganas de verme… El problema con ese correo es que nunca supe si me lo estaba diciendo a mí o al otro destinatario que traía el correo… Me volví a derrumbar.


Desde entonces jamás volví a andar con nadie (Mexicana) que practicara TKD,. Esa relación no sólo afectó mi carrera, también me afectó la cabeza (Como cualquier otra relación normal).


Feliz 14 de febrero (O lo que queda). Y que Dios bendiga a las rubias.




AVISOS PARROQUIALES:


La próxima semana el semanario saldrá el día viernes. Se agradece su comprensión.



EN EL CAMINO


La semana pasada puse todas las cápsulas informativas de la FEMEXTKD sin imaginarme que, de acuerdo a lo que dice el post, tenía yo más razón de lo que pensaba. Resulta que los videos de su canal de YouTube tienen una restricción y sólo pueden ser vistos EN YOUTUBE. Hablando de dispararse en el pie...




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