• Fauno

Full measures



Hola, amigos. Hoy les voy a contar tres historias, dos que ya ocurrieron y una que todavía no pasa, pero va pasar pronto.



La primera pasó en México:


Había una vez un deporte que era muy popular, era el cuarto más popular del país. Había tantos practicantes que hubo la necesidad de crear un organismo que lo regulara y que sirviera como puente para reclutar a los mejores jugadores del país para conformar una selección que nos representara en los eventos internacionales. Al principio todo era risa y diversión, hasta que alguien se dio cuenta que tener un organismo regulador podía ser un gran negocio y se inventó uno por él mismo escudándose en el derecho individual de las personas para hacer deporte.


Pasaron los años y surgió un tercer organismo, y un cuarto y así, y así... Al final aquel deporte que era el cuarto en popularidad descendió y descendió hasta convertirse en un deporte en el que las posibilidades de volverse profesional son las mismas que sobrevivir a un choque a 100 km/h montado en elefante y que se ha visto envuelto en escándalos y luchas de poder en donde los únicos afectados son los practicantes.


Esta, amigos, es una historia real. Es una historia en donde el primer organismo regulador dejó crecer a un monstruo y éste se los tragó. Hoy en día se ha perdido una generación entera de jugadores de básquetbol mexicano por culpa de los conflictos entre las federaciones que han intentado adueñarse de este deporte. Han sido tan increíbles los conflictos internos respecto a las federaciones de básquetbol que ya México fue suspendido una vez y la FIBA dejó de reconocer a nuestro país un tiempo como afiliado.


Fin.



La segunda historia pasó en algún lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme:


Había una vez una señora flaquita que todas las semanas llamaba al 911 para reportar que su marido de 1.90 y 120 kg. la golpeaba. Siempre que llegaban los agentes encontraban a la señora con un ojo morado, sangrando de la nariz o algo así. Los agentes se llevaban al señor a la delegación y él salía libre al otro día porque su esposa nunca levantaba cargos.


Un día, uno de los agentes estaba de muy mal humor, recibieron la llamada de auxilio del 911 para ir a casa de la señora flaquita. Arrestaron al tipo, lo subieron a la patrulla y en vez de dar vuelta a la derecha hacia la delegación, la dieron a la izquierda. El agente malhumorado bajó al tipo esposado, le puso una golpiza y terminó poniéndole una pistola en la boca: “La próxima vez que golpees a tu esposa, te voy a traer aquí y voy a jalar el gatillo”, el tipo lloraba y lloraba como una zorra coja y les suplicaba a los agentes que lo dejaran en paz, que no lo iba a volver a hacer. Los agentes lo liberaron y el tipo volvió a casa.


La semana siguiente volvieron a recibieron una llamada del 911 a la misma dirección de siempre, pero cuando llegaron la escena era distinta: la señora estaba muerta, el marido la había asesinado.


Esto, amigos, es una historia real también. El agente vivió con el remordimiento de no haber jalado el gatillo en aquella ocasión, pues hubiera salvado una vida. Todo por no haber tomado “full measures”.


Fin.



Y por último, esta historia está pasando en México:


Hay por ahí unos profesores que ya se dieron cuenta que tener un órgano regulador es un negocio muy jugoso y están abriendo organismos reguladores personales pasándose por los huevos a la FEMEX, eso es normal... ¿Pero saben qué hizo la FEMEX? Nada. Está dejando crecer al monstruo.


La historia aquí también es real, la pregunta es si vamos a ver a alguien tomar “full measures” o vamos a ver a México suspendido del espectro internacional algún día.


Creer que al TKD mexicano no le puede pasar esto es pecar de ingenuo. Ya le pasó al básquetbol... Al tiempo.




@FaunoBastard

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