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  • Foto del escritorFauno

Dos estrellas



Tiene ya un par de semanas que culminó el clasificatorio panamericano rumbo a París 2024 y a la distancia se puede hacer un análisis un poco más frío de lo que ocurrió durante aquel evento, no en la generalidad, sino específicamente en lo que nos interesa que son los dos atletas mexicanos que fueron a buscar su pase. Como se podrán imaginar, no es un tema fácil de abordar por todo lo que implica, así que no está de más el disclaimer para todas aquellas personas que tienen alguna clase de fetiche con alabar todo lo que el lado federado hace o igualmente tengan un afecto cercano con los atletas involucrados paren de mirar en este momento y aunque debo recalcar que lo que están por escuchar aquí no pretende engancharse de manera personal con nadie, sí debo mencionar que debido a lo delicado del asunto pudiera en algún momento no parecer tal, así que antes de que se enojen y me funen en la caja de comentarios, advertidos están…


Primero lo primero: ¿por qué era tan importante este clasificatorio? O mejor dicho: ¿por qué era tan importante este clasificatorio para México? Quizá muchos pierden la perspectiva dejándose llevar por la pasión, o quizá para otros el cerebro simplemente no les da, pero París 2024 no son, o no van a ser unos Juegos Olímpicos más, al menos no para nuestro país. Los juegos de París simbolizan la redención del taekwondo mexicano, porque se puede ser campeón del mundo, ganar todos los abiertos en los que se participe, pero hay que recordar una cosa: en el inconsciente colectivo, incluso en México, el taekwondo no existe salvo cada cuatro años.


Quienes estamos inmiscuidos en este mundillo sabemos lo que cuesta y representa el hecho de que tu nombre aparezca en una gráfica olímpica, pero al resto de la gente no podría importarle menos… Y uno podría decir “¿qué importa el resto de la gente?” y yo podría sumarme a ese cinismo, excepto porque dentro de ese resto de la gente se incluyen las autoridades de las que nuestro deporte depende, pero no sólo ellos, sino también los posibles patrocinadores que podrían sumarse en un futuro en caso de que algo dentro del grupo de autoridades falle (como suele hacerlo), pero no sólo eso, sino que existe mucha gente que vive de enseñar esta disciplina y a ellos los resultados olímpicos les representan una variable muy importante dentro de su modelo de negocio. Vayan y pregúntenle a sus profesores qué pasó en 2008 después de los oros de Memo y María: las escuelas estaban llenas, todos querían ser Guillermo, todas querían ser María… Y si nos vamos más atrás es igual: todos querían ser Oscar, todas querían ser Iridia… Y si nos vamos más atrás es igual: todos queríamos ser Víctor.


Otro ejemplo de lo importantes que son las medallas olímpicas es el 2012: fue la primera vez que México logró colocar 4 plazas olímpicas ¿alguien se acuerda de los nombres de quienes conformaban el equipo? Los entendidos seguramente saben quiénes son, pero hagan el experimento, pregunten a sus conocidos y verán que no es una exageración lo que comento… Lo mismo con Río 2016. De esas dos ediciones todos recuerdan a María.


Si Daniela y Sansores ganan una medalla en París (yo ya tengo a Tláloc de cabeza), nadie se va acordar que Carlos perdió en primera ronda la vez pasada o que Daniela no logró el pase en el clasificatorio regional, la medalla olímpica es la indulgencia de indulgencias.


Por supuesto hay muchos más factores que podría enumerar del por qué es importante este tipo de medallas, pero creo que con los enlistados anteriormente se entiende el punto que quiero hacer y viniendo de un ciclo olímpico como Tokio en donde se consiguieron igual dos plazas pero cero resultados por primera vez en la historia, el hecho de tener dos oportunidades menos de sumar en el podium parisino no sólo es triste, sino trágico en esta coyuntura.


Haber escuchado a Billy the Kid decir “ni modo, así esto” después de que ambos mexicanos fueran eliminados es simplemente indignante. El imbécil no tiene ni la más mínima y remota idea de lo que preside y de la importancia del evento… Cínico, pero además ojalá se aventaran a un pozo quienes le han seguido el juego todos estos años.


Pero volvamos al punto: ¿qué pasó con los mexicanos en Dominicana? En resumidas cuentas ambos perdieron su primer combate y así perdieron el pase olímpico… “Ni modo, así es esto”. Desafortunadamente las cosas son un poco más trágicas que eso y como siempre es importante el contexto para entender el tamaño de la tragedia:


Ambos mexicanos llegaron a sus respectivas gráficas siendo los sembrados no. 1, esto significa que eran los competidores dentro de sus gráficas con el ranking más alto y es por ello que si hay algún pase de by, es para ellos, en este caso ambos pasaron su primer combate sin pelear, lo cual no estoy seguro si es algo bueno, yo siempre he pensado que no lo es tanto, pero eso ya depende de cada quien.


Empecemos por el combate de -67 kg. Leslie es una competidora que había estado dando resultados de manera consistente, es de las pocas integrantes del equipo que ha tenido un seguimiento desde juveniles y es que incluso en el mundial de Guadalajara logró colgarse la medalla de oro, pero lo que no sabíamos es que esa medalla traía una horrible maldición… Después de Guadalajara inició una mala racha para ella donde después de ser campeona del mundo cayó en primera ronda en Baku, en octavos de final en Roma, en primera ronda en Paris, Taiyuan y Manchester, contrastando estas caídas con un bronce en Juegos Centroamericanos y del Caribe y ganando los Juegos Panamericanos en Chile.


¿Cuál fue el problema entonces en el clasificatorio? Varios: en mi opinión el pasar una ronda sin pelear le afectó, no quiero decir que le jugó en contra, pero si podría decir que le jugó a favor a la estadounidense, quien en su primer combate salió un poco no sabiendo en dónde estaba, perdió el primer round en contra de Ecuador, pero ya en el segundo y tercero salió a destruir.


La gráfica de este clasificatorio en -67 kg. era de las más cortas, sólo siete competidoras, de todas, sabíamos que la más difícil para Leslie sería Kristina, aunque Leslie ya le había ganado antes, pero también Kristina ya le había ganado. El problema fue que la estadounidense salió con una idea muy clara de lo que tenía que hacer… El resto es historia.


Es una lástima para la mexicana que las cosas se hayan dado así, pero me parece pertinente que se haga un análisis muy a conciencia de lo que está sucediendo porque para mí es muy clara la tendencia: hay una Leslie antes de Guadalajara y otra muy distinta después. El problema con un gran talento como Leslie Soltero es que es muy difícil de conseguir, pero no por ser un talento único significa que no se pueda echar a perder y falta mucho para 2028, falta mucho más de lo que parece y cuatro años es suficiente para convertir en chatarra al más veloz de los Ferraris… Pero también es suficiente para volverlo avión.


El caso de Brandon me parece un tanto más trágico. Brandon es el único mexicano de todo el equipo que había tenido resultados más o menos consistentes en la región: oro en centroamericanos y oro en panamericanos, para mí no había nadie que hubiese podido hacerle sombra dentro del clasificatorio, sin embargo creo que el fantasma de 2020 lo sigue persiguiendo hasta el día de hoy: de nuevo perder el pase olímpico en el región, de nuevo contra Colombia… Un colombiano que francamente no era mejor que Brandon, pero que sí supo aprovechar los huecos en la estrategia del mexicano.


Lo trágico de esto es que no estoy muy seguro que la edad de Brandon le permita llegar al 2028 en un momento tan bueno como lo había tenido estos últimos meses.


Vi muchos comentarios en redes sociales conmiserándose de los resultados diciéndoles que son grandes guerreros, comentarios de gente que dicen haber sido testigos del trabajo que realizaron previo al evento… Y sí, nadie duda de que se esforzaron, de que trabajaron incansablemente, de que no entrenaron para ir a perder, al igual que los atletas de Nicaragua, Surinam, Haití, Trinidad y Tobago, los mismos colombianos, nadie entrenó para ir a perder, pero perdieron de todas formas. El consuelo más mediocre que podemos decirnos en voz alta es que “así es el deporte”, y yo sé que se esforzaron, yo sé que son grandes atletas, yo y todos sabíamos que tenían la capacidad de superar esta prueba, pero todo ese esfuerzo, ese trabajo y los sacrificios que hicieron para llegar a Dominicana no fueron suficientes, y si no fueron suficientes esta vez, no lo serán para el futuro, alguien se los tenía que decir, pero además algo tiene que cambiar.


México se ha convertido en el país de los chispazos, ya no hay una coherencia entre un resultado y el otro, y claro, se celebran los chispazos también, pero no podemos apostarlo todo a eso y podemos seguirnos engañando, o más bien ustedes, equipo nacional y estoy incluyendo a entrenadores y cuerpo técnico, pueden seguirse engañando creyendo que las cosas están bien, para que después vengan los eventos de categorías olímpicas con repercusión mundial y la realidad se les estrelle en la cara dejando fuera del evento deportivo más importante del orbe a dos de los mejores competidores de nuestro país. Dejen de creer que las cosas van a estar mejor, dejen de creer y empiecen a pensar.


La preparación para este evento no fue buena, por más que se hayan cansado, sacrificado y dejado todo, existen una serie de errores que se pueden enumerar que hubo durante la preparación, empezando en que la preparación para un evento regional se llevó a cabo con torneos de preparación en Europa, quizá si esa preparación hubiese sido en algún evento en América, se hubieran topado con los mismos rivales y se hubiera podido plantear una estrategia en ese momento y no ahorita que ya no sirve para nada.


A pesar de todo yo sigo pensando que ellos dos eran la mejor opción de México para ir a buscar el pase, pero más que la mejor opción, eran la única. No existe en nuestro país un proceso de selección óptimo que permita que generaciones nuevas puedan tocar a la puerta de los seleccionados actuales y presionarlos para que no bajen la guardia, al contrario: la selección llega de un evento en donde no se obtuvieron resultados y llegan a relajarse porque saben que no habrá consecuencias, lo he dicho antes y lo digo ahora, tener estacionados a los mejores exponentes de nuestro país en un zona de comfort en donde saben que su lugar está seguro es uno de los peores errores que se puede cometer… Pero a mí no me hagan caso, soy nomás un loquito con cuernos gritando en internet.


¿Qué viene ahora? La esperanza de que se gane una medalla olímpica y se olviden todos los fracasos de este ciclo y el anterior, la indulgencia de indulgencias.


Dos estrellas se apagaron aquel día en Dominicana: una que debería explotar como supernova rumbo al 2028 y otra que probablemente no volverá a brillar…







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