• Fauno

El maestro


Estaba buscando la definición de maestro en la word-wide-web para ver si podía hacer alguna analogía y me encontré con hasta 25 definiciones diferentes de la misma palabra. Definiciones que iban desde “una persona de obra” (O sea un maestro albañil), pasando por el título de post-grado y hasta todas las definiciones de la gente que te enseña algo o que domina algún tema o actividad, fue entonces cuando me di cuenta de que esto iba ser un poco más complicado de lo que me había imaginado en un principio... El punto es que todos hemos tenido maestros: buenos, malos, pésimos y hasta rayando en la categoría de bestias.


Yo tuve un maestro una vez que llegó a mi vida de repente y sin avisar, esta es la historia...


2003: Vicente Fox ya se había convertido en la primera decepción del nuevo milenio, el internet comenzaba a perfilarse como the next big thing y en MTV todavía pasaban videos musicales.


La selección juvenil de taekwondo estaba concentrada en La Loma Centro Deportivo (Todavía no era CAR) y acababan de despedir al entrenador principal... Aunque oficialmente se dijo que había renunciado, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.


Un día llegó el profesor Ireno Fargas acompañado del señor que pueden ver en la foto de esta entrada: “el profesor Arturo Farías se estará integrando al equipo y nos va apoyar en los entrenamientos de aquí al evento”. A los pocos días tuvimos un pequeño torneo con varia gente invitada con el propósito de foguearnos y fue ahí cuando el profesor Farías se sentó conmigo en la silla del coach por primera vez. Gané el evento y puedo decir que fue en gran medida gracias a los consejos del profe Arturo. Todos a quienes los haya acompañado como coach en algún evento estarán de acuerdo conmigo: es súper bueno.


“Vamos a darle, Salvador, ya sabes de qué color la queremos. Plata y bronce tienes mucho”... Esto me lo dijo antes de entrar a la final del nacional de adultos en Xochimilco, también 2003, y después de haberme ayudado a ganar 4 cuatro combates previos con cuatro competidores de experiencia, incluido el seleccionado nacional en curso. Yo tenía 16 años.


El tiempo pasó y todos los del equipo crecimos, algunos dejaron el TKD, otros seguimos en adultos, unos más cambiaron de sexo… En fin, cada quién siguió su camino. Al pasar de los años yo me retiré, pero hubo alguien que siguió activo dentro de la esfera más alta del TKD en México durante todos estos años: el profesor Farias.


Desde aquel verano del 2003 hasta la semana pasada que me enteré de su salida del equipo nacional han pasado 15 años. Y es que se dice fácil, pero ocupar un cargo en federación durante quince años sin ningún tipo de escándalo, polémica ni nada por el estilo nos dice mucho sobre quién es el profesor Farias y de su rol en la Selección nacional: es alguien que trabaja.


No es cosa menor, empezando porque ha trabajado con tres diferentes presidentes de Federación. Tres de cuatro que ha habido en toda la historia, y no sólo eso, son tres presidentes que han sido muy, pero muy diferentes entre sí. El hecho de estar presente durante tres administraciones y de manera casi anónima es una muestra clara de la calidad de persona que ostenta el profesor Farias, desde la humana hasta la profesional.


Platiqué la semana pasada con él para preguntarle sobre esta situación, yo la verdad esperaba la nota amarillista y escandalosa, pero la verdad es que me equivoqué de persona. A diferencia de mí, el profe Arturo es un pan de Dios. Me dice que se siente tranquilo y agradecido de haber podido trabajar tantos años por el TKD de México, porque todos quienes lo conocimos en funciones sabemos que eso era exactamente lo que él hacía: trabajar por el TKD de México.


Cualquiera que haya estado en alguno de los equipos nacionales, especialmente juveniles y cadetes entre 2003 y 2018 ha pasado por sus manos de una forma u otra.


El profesor Arturo Farias Bernal es un ejemplo no sólo de profesionalismo, sino también de superación: él empezó como auxiliar de entrenador, después entrenador, entrenador en jefe, jefe de entrenadores, jefe de selecciones nacionales, coordinador de selecciones… Se dice fácil, pero no ha habido en el cuerpo técnico, en la historia, alguien que haya durado lo que ha durado él y de manera ininterrumpida menos.


Lo más impresionante es que su salida se da por fines meramente administrativos y que obedecen a la situación financiera actual del país, y una vez más: todo con discreción y sin escándalos.


Quizá el profesor Farías no va tener un monumento con su cara, y creo además que aunque se lo propusieran no lo aceptaría, pero sin duda lo vamos a llevar con mucho cariño en la memoria y en nuestros corazones todos aquellos que trabajamos con él.


Dicen que todo aquel que cree que un maestro es necesario, está condenado a tener uno... Si todos los maestros tuvieran la calidad humana del profesor Farías, jamás sería una condena.


Yo le deseo lo mejor después de haber cerrado un ciclo y la mejor de las suertes y éxito en sus futuros proyectos, yo sé que le va ir bien. Un abrazo, prof. y gracias por todos estos años de trabajo y esfuerzo que le ha dedicado a nuestro deporte.


Si hubiera más federativos así, el deporte en México sería una cosa muy, pero muy diferente.




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