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Maquillaje institucional

  • Foto del escritor: Fauno
    Fauno
  • 25 feb
  • 5 Min. de lectura

A principios de diciembre pasado hubo un post que sacudió las redes y a la comunidad del taekwondo nacional y ni siquiera lo digo con sarcasmo: Victor Estrada, 4 veces campeón de la copa del mundo, medallista olímpico y la persona más odiada en Cuatitlán Izacalli salía abrazando ni más ni menos que a Billy the Kid, quien es el individuo que cobra como presidente de la FMTKD, pero sólo cobra, porque ya ni su madre lo reconoce como tal. La imagen, que a muchos nos causó la sensación de estar chupando un limón… Con caca, se dio en el marco del anuncio de una reordenanza del alto rendimiento y en la búsqueda de nuevos talentos anunciada por la federación desconocida por CONADE.


En un país donde el máximo órgano rector del taekwondo confunde una “reestructura técnica” con un club de exalumnos nostálgicos, la FMTKD sacó su carta maestra que, en lugar de innovar, parece más bien un casting para reality show de Vix.


El aviso llegó envuelto en emojis de trofeos y banderas tricolores: el Consejo Técnico se reunió con entrenadores estatales para “diseñar una estrategia conjunta” y “darle buena transición” a los atletas rumbo al sueño olímpico. Suena bonito, ¿no? Pero veamos el menú de nombramientos, porque ahí está el verdadero espectáculo…


Primero, Víctor (sí, el de Sidney 2000). Ese a quién yo alguna vez llamé el alfa y el omega, es bienvenido al consejo técnico como si fuera justamente el Mesías. Billy lo recibió con bombo y platillo prometiendo “fortalecer el alto rendimiento”. Porque claro, nada dice “renovación profunda” como traer a un ícono de los 90, cuyo último contacto con el alto rendimiento fue justamente cuando competía, HACE MÁS DE 20 AÑOS, para que supervise lo que ya no funciona desde hace casi una década.


Luego llega José Samano como director técnico de selecciones nacionales, probablemente mi adición favorita: un hombre que al igual que el universo cinematográfico de Marvel, ha ido perdiendo mi respeto con cada año que pasa. Decirle que sí a una federación desconocida por el estado mexicano, en medio de un escándalo internacional ante WT y que además ya una vez lo había corrido de su amada academia marcial sin siquiera avisarle sólo por atreverse a ir como invitado a su programa favorito Trashkwondo a mí me habla de una falta de autoestima y amor propio tristísimo, pero siendo alguien que cree que el respeto se gana solamente por la edad y la trayectoria, no me extraña verlo ahí cantinfleando en entrevistas o usando doboks de noveno dan de kukkiwon. Por cierto, ya que anda por ahí cerquita de todos, pregúntenle qué opina del resultado del equipo nacional en el mundial de Guadalajara y comparamos respuestas, a lo mejor ahora ya no se le hace “rarísimo” y en una de esas hasta cambia de opinión sobre las “peleas arregladas” de los mexicanos en ese evento.


No podía faltar Romualdo Salazar, presidente de la asociación en Tamaulipas, elevado a secretario técnico de la federación. Porque, claro, lo que le faltaba al taekwondo nacional era más poder concentrado en figuras estatales que ya manejan sus feudos. A Romualdo bien podríamos llamarlo el mini-Billy por la forma en la que ha llevado su administración, fue también el que salió a decir en un audio filtrado que “no pasaba nada” y que “todo seguía igual” después de la famosa asamblea cancelada de Tabasco, también ha tenido otros greatests hits en audio como llamar “muchachitos estúpidos” a los profesores de la escuela RED, entre otras chuladas como los cobros que les hace a los taekwondoínes tamaulipecos por un estatal federado. Pero a pesar de algunos resbalones en audio (porque todavía quedan algunos por filtrar) y sus cobros de muerto de hambre, Romualdo no sería peligroso para el taekwondo nacional a menos que su sueño de ser presidente de federación se llegara a cumplir, porque eso sí deberían tener en cuenta: la puñalada más fuerte no va venir de ninguno de nosotros, va llegar de ese lado y el mini-Billy se levanta todas las mañanas a preguntarle a su espejo mágico quién es el más bonito y durante los últimos ocho años el espejo le ha contestado: Raymundo. “Impulsar el crecimiento, la formación y el desarrollo técnico”, dice el comunicado. Traducción: más puestos para los de siempre.


Y el broche de oro (literal): Guillermo Pérez, el héroe de Beijing 2008, nuestro único oro olímpico varonil en la disciplina, reducido vocal medallista de la FMTKD. ¡Enhorabuena, Memo! De campeón eterno a vocero de un régimen que jamás será capaz de conseguir o siquiera acercarse a un logro como el que tuviste. De todos este es el caso más triste porque los otros tres son tres irrelevantes devueltos a la vida por los antiguos espíritus del mal. Lo que de verdad me saca de onda es que la última vez que Memo estuvo trabajando con la FMTKD lo trataron como a un cualquiera y ahí está de nuevo, igual que todos, creyendo que por estar cerca no los van a maltratar, la historia dice lo contrario, la historia del mismo Guillermo dice lo contrario:


“Estoy contento de integrarme al equipo de entrenadores y siempre con el objetivo de apoyar, sobre todo buscando la motivación de los atletas jóvenes que se piensa proyectar en este ciclo donde ahora vienen los Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos” Esa frase la dijo Memo, pero no la dijo ahorita, la dijo a finales de septiembre… ¡DE 2018! Y lo ficharon, cito textual: “Con la finalidad de reforzar la preparación de la selección nacional mayor, rumbo a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020”, yo no me acuerdo haberlo visto ¿alguien sabe que paso después? Al parecer el día de hoy todo está olvidado.


Esta “reestructura” llega justo cuando el taekwondo mexicano arrastra una crisis multifactorial: malos resultados en todos lados, polémicas nacionales, intervención internacional y una inversión pública nula por los mismos problemas legales de de gobernanza. Pero tranquilos, tenemos al comité olímpico y su afición de juntarse con federaciones que se portan mal, un fetiche muy raro de la presidenta Marijose Alcalá si me lo preguntan, un fetiche muy raro y que además no entiendo porque ni siquiera es que pueda sacar un beneficio de ningún tipo, al contrario, el desprestigio y desgaste de la figura es lo que se ha venido construyendo en los últimos años.


Al final, esto no es reestructuración; es maquillaje institucional. Traer leyendas para que validen el status quo, ponerles títulos rimbombantes y fingir que el cambio viene de la raíz… Cuando la raíz sigue siendo la misma de hace casi una década. Porque en México, en el deporte federado, renovarse de verdad requiere más que unos apuntes desesperados de figuras sacados del formol.


¿Funcionará? Pues… Por ahora a mí parece más un intento desesperado de continuar con su narrativa de simulación, porque para que sirva, primero, por lo menos, los tienen que dejar trabajar y no es algo por lo que esta administración se distinga, pero esperaría (aunque sea) un plan serio para que el taekwondo mexicano deje de ser el hazmerreír del mundo, pero lo mejor de todo, es lo peor que se va poner.






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