• Fauno

El nuevo


La primera vez que fui a Europa para participar en un abierto fue en el año 2005, yo tenía 18 años y el pelo todavía me crecía con regular abundancia, los osos polares eran muy felices matando focas y el último terremoto devastador en México había sido en 1985.


La gira de ese año contemplaba los abiertos de Holanda y Alemania, en los que como una peculiaridad de toda la vida, un montón de gente local entra a participar.


En ese tiempo había varias figuras en mi categoría que se esperaba que anduvieran por ahí merodeando y pegándole a la gente: había un francés que se llamaba Pascal, quizá el más famoso en ese tiempo porque le había ganado a Víctor Estrada unos años antes en una copa del mundo, además de que había noqueado a varia gente en Sidney y había quedado en tercer lugar en Atenas apenas el año anterior perdiendo un combate polemiquísimo contra un coreano al que por poco le vuela el casco. Había también un holandés al que yo nunca había visto, pero era más o menos legendario y también le ganó a Víctor en el U.S. Open de las Vegas en el que nos castigaron; “el holandés”, así le decían y el apodo sonaba mucho más temible que “el chiquilín” (Sí, ese era yo). Había un iraní que acababa de ganar el mundial anterior y que decían que a veces llegaba a pelear en esos abiertos, había también un danés que subía y bajaba de categoría como rana cambiando de sexo… Y por supuesto estaba yo: un chavalín cuya única experiencia peleando con adultos era en el nacional mexicano y en un panamericano que perdí antes de medallas porque mi cuerpo no aguantó los rounds de tres minutos (Hablando de meterse a la boca del lobo).


El día que me tocó participar llegué a ver las gráficas y vi que me tocaba contra un local. Cuando estaba en el área previa a entrar había mucha gente y todos traían la chamarra de su país, menos uno, así que intuí que ese era contra el que me tocaba. El profesor Ireno Fargas llegó a preguntarme que si ya sabía contra quién me tocaba, le señalé al güero ese que estaba calentando y le dije “creo que contra él”… “Bah, ese es nuevo, yo jamás lo había visto” fue lo que me contestó.


Entramos a pelear y empecé ganando yo, después de todo era sólo un local. Conforme fue avanzando la pelea el marcador se fue moviendo y al final quedamos 8-5… Perdí.


Salí muy enojado de haber perdido contra un maldito nuevo.


Conforme iba saliendo de las áreas de combate la gente me veía raro, algunos me felicitaban y otros me daban la mano y me pedían que curara a sus hijos… Y eso que había perdido.


Yo seguía muy molesto.


Ya cuando me estaba cambiando llegó un amigo danés a decirme que le había gustado mucho como había peleado y dijo algo que ma hizo pensar varias cosas: “you almost beat the big guy”. Inmediatamente repondí: “¿pues quién es ese o qué?” (Obviamente en inglés). “Ferry. Ferry Greevink. World Champion”. En ese momento me dio l’azucar.


Un rato después llegó el profesor Ireno y me dijo (Con acento español) “Chava, ese muchacho con el que has peleao es campeón del mundo, le ha ganado a Pascal el año pasado, se me había olvidado”. Y pues no, yo sé que no se le había olvidado, pero entendí perfectamente bien lo que había hecho unas horas antes cuando le dije contra quién me tocaba.


Si yo hubiera sabido que ese era el famoso “holandés” y que era campeón del mundo y que le acababa de ganar a Pascal, probablemente hubiera perdido la pelea desde mucho antes de entrar… Aunque de todas formas perdí.


:(


Si quieren saber más sobre ese señor, pueden buscarlo en la Wikipedia.





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