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  • Foto del escritorFauno

Interferencia



Fue ya en el lejano 2009 cuando los petos electrónicos hicieron su debut de manera oficial en la copa del mundo por equipos de Bakú, Azerbaiján, para más tarde hacerlo de manera global en el campeonato mundial en Copenhagen. Desde entonces ha habido detractores del sistema por todos lados, algunos incluso tan radicales que se atrevieron a cantar el final del taekwondo desde aquel entonces.


13 años, varios sistemas y tres Juegos Olímpicos han transcurrido ya y se ha demostrado que aquellos alarmistas estaban equivocados, pues no sólo no hemos visto el final de este deporte, sino que además se posiciona en cada ciclo olímpico como un deporte más afianzado y que tiene potencial para permanecer por mucho más tiempo en el circuito de los aros.


Dicho lo anterior, hay que decir también que los detractores lejos de ir a la baja, se han mantenido constantes. Me atrevería a decir que casi son los mismos que iniciaron con esta moda de quejarse de que “ya todo está perdido” y siguen en ese afán porque al parecer es más fácil eso que aceptar el error y colgarse de un puente o algo así.


Ahora, con todo el contexto anterior, aterrizamos en Guadalajara 2022, sí, este último campeonato mundial… Quienes estuvimos pudimos darnos cuenta de que el sistema de puntuación (al que llamaremos PSS para abreviar) no estaba funcionando del todo bien. Y cuando digo “del todo” realmente quiero decir que dejó mucho que desear: puntos fantasma, puntos de más, cero puntos a pesar del contacto, protectores muertos a medio combate y fallas generales en el sistema.


Estas son cosas que, todo mundo está de acuerdo, no deberían de pasar. También son situaciones que se contemplan en el reglamento aunque no siempre de manera explícita, pero es justo en este tipo de altercados en donde las tarjetas juegan un papel FUNDAMENTAL dentro del combate y es cuando se hace evidente que, ni siquiera perderlas, sino jugarse una tarjeta de manera temprana puede tener un amargo sabor para el final del combate que recientemente se han estado definiendo en los últimos segundos. Me tocó ver no pocas veces que algún coach alzaba la tarjeta para reclamar que le habían pegado a su competidor después del “kalyo” y la perdían… Su mismo atleta pegaba a la cara de manera clara más tarde y ya no había tarjeta para reclamar. Y aunque no precisamente este ejemplo en concreto, pero las fallas del sistema sí fueron una constante durante todo el evento.


A pesar de que dichos desperfectos se pueden contrarrestar, como ya lo dije, con un coach inteligente, es ciertamente problemático porque no importa qué tan capaz sea tu entrenador, eventualmente se va equivocar y quizá esa equivocación pueda costarles no sólo el combate, sino incluso una medalla o un título.


Por otro lado, este tipo de altercados lo único que hacen es abonar a la discordia: porque mucho se habló de complot y favoritismo durante esos días, pero lo cierto es que quienes estuvimos ahí nos pudimos dar cuenta de que las fallas eran generales, no es como que le estuvieran ayudando a un equipo en particular, además de que el sistema se caía y se caía en tres áreas simultáneas, JAMÁS de manera focalizada. Y otra cosa, a propósito de las tarjetas, un enorme porcentaje de reclamos, al menos por patadas a la cabeza, fueron válidos en esta ocasión, claro, como dije antes, para quienes no se gastaban la tarjeta en el primer round pidiéndole al referee que se abrochara los zapatos.


La teoría de que estas deficiencias en el PSS abonaron para que México obtuviera tres medallas de oro me parece descabellada por muchas razones, la más importante es que se pretende quitar el mérito a los atletas y eso no es correcto, ni real, pero además todas esas razones bordean el límite de la teoría conspirativa y de repente estaríamos poniendo a los weyes que no tienen la mínima noción de logística como para inscribir al equipo a un grand prix o mandar a la selección de cadetes en una aerolínea que no estuviera en huelga, esos mismos de repente dejarían de ser los atolondrados que todos conocemos para convertirse en mentes maestras criminales y no, esa sí que no me la creo.


Lo que sí es una realidad es que el asunto es tan serio que incluso ya le costó el siguiente mundial a Daedo, digo, no es como que haya muchas marcas autorizadas de sistema PSS, pero creo que es un golpe tremendo porque el mundial es el evento máximo de taekwondo y en el año del 50 aniversario quedar excluido de esa fiesta es algo que no se debería de tomar a la ligera y es por eso que en esta carrera olímpica estamos probablemente por atestiguar la primera y real guerra de los petos… Al tiempo.


Y hay mucha tela de dónde cortar con respecto a este tema del PSS, al menos de las dos marcas que actualmente están en uso porque en teoría la sensación de competencia debería de ser igual en ambas o al menos muy similares… Y no lo son. Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.






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