• Fauno

La puerta negra


Las evaluaciones a puerta cerrada no son algo nuevo. Durante la historia del TKD mexicano y sobretodo en los primeros años de la Federación en funciones, muchas evaluaciones importantes se han realizado de esa manera. Hubo un tiempo, ya más para acá, en el que estaban de moda las llamadas “evaluaciones de control”, que eran básicamente enfrentamientos de la selección nacional contra algún otro equipo estatal, o alguna gente de calidad de otros estados, o bien, un inter-escuadras; la diferencia entre éstas últimas y un entrenamiento era que en los entrenamientos no había coach, jueces, computadoras ni áreas definidas. Ese tipo tan peculiar de evaluaciones también eran a puerta cerrada.


¿Qué tienen de malo las evaluaciones a puerta cerrada? Desde un punto de vista técnico, pues absolutamente nada. Desde un punto de vista moral, la cosa cambia. El argumento de antaño para que dichos topes se realizaran de esta manera era que los competidores pudieran concentrarse mejor, argumento que aparenta ser lógico, aunque medio mamarrachón, pues un competidor promedio nunca está acostumbrado a pelear sin público, todo lo contrario. No me puedo imaginar un mundial o un Panamericano a puerta cerrada, sería un tragedia.


Bueno, ese era el argumento oficial de antaño, aunque todo mundo sabía que siempre que anunciaban una evaluación a puerta cerrada era porque iba haber alguna(s) pelea(s) súper reñida(s) y más que una protección a los competidores, era un alivio para los jueces (Y de paso federativos) el no estar bajo el escrutinio del ojo público. Algunos otros, malpensados, decían que las evaluaciones se hacían en este formato porque ya se habían arreglado algunos resultados de combates: “Se esconden para robar”, escuché decir alguna vez a alguien.


Debo mencionar que, salvo evaluaciones de control que fueron como 4, durante mi paso por el equipo nacional (2002-2012), jamás hice una evaluación a puerta cerrada. JAMÁS.


Personalmente estoy en contra de que las evaluaciones se realicen en este formato por tres motivos:


  1. Desde un punto de vista sentimental, las evaluaciones son de las pocas veces que el público en general tiene la oportunidad de ver en vivo a sus héroes compitiendo por un lugar en la selección. Las evaluaciones a puerta cerrada truncan esa posibilidad. La puerta no se la cierran al público, en realidad se la cierran a la materia prima del TKD.

  2. El sospechosismo es un lujo que ninguna federación deportiva se puede dar, mucho menos en los tiempos que vivimos. Este formato de evaluaciones genera más preguntas que respuestas. Máxime cuando no se lo dice nada a nadie, como ésta última vez, cuando la mayoría se enteró de que hubo evaluación después de que se publicaron los resultados de la misma.

  3. Las evaluaciones de la Selección Nacional es en donde se ve el nivel de competitividad más alto de este país. En un deporte cuyo problema es la difusión mediática y que aspira a ser un negocio rentable algún día, evaluar a puerta cerrada es dispararse en el pie.


Pudiera haber muchas explicaciones respecto al por qué se puede hacer la evaluación así, una es la falta de tiempo para organizar un evento, excusa que es deplorable pues indica la falta de organización y prioridades de una administración. Otra pudiera ser la explicación de antaño, que ya expliqué. Es decir, por más que le busco no puedo hallar un motivo de peso para seguir realizando evaluaciones a puerta cerrada y por más que intento lo único que se me ocurren son más contras que pros… Ojalá haya alguien de por aquí que me saque del oscurantismo.


Lo único que me queda decir (desear) es, de corazón, que no se vuelva a repetir… Y de tarea me hacen diez planas.



EN EL CAMINO

En la opinión de un contacto extranjero, el de este año ha sido el evento peor organizado en Aguascalientes… Y también ellos están hartos de esa ciudad. Se los paso al costo, yo sólo recibí el mensaje y no estoy allá.


Van 15 días desde que se anunció la campaña “-FB +TKD” y hasta publicadas estas líneas nadie ha dicho exactamente de qué se trata, qué se va hacer, o dado una mínima pista de lo que será la agenda de la campaña. Nos tienen en ascuas.


1976 fue la última vez que se vio al equipo mexicano de básquetbol sobre la duela de unos Juegos Olímpicos. Esta noche, con la esperanza de un lleno total en el Palacio de los Deportes, hay 12 mexicanos que están a punto de romper casi medio siglo de maldición: ¡ESTAMOS CON USTEDES, AMIGOS!




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