• Fauno

Novias de rancho


Corría el año de 2007, el profesor Ireno había renunciado a la Selección Nacional, el dólar valía 10 pesos y nosotros teníamos unos meses concentrados en ese mítico lugar donde las zarigüeyas salvajes crecen del tamaño de un pastor alemán y son igual de sagradas que las vacas en la India: la CONADE.


El año previo a los Juegos Olímpicos de Beijing fue un año muy interesante, pues el futuro casi nos había alcanzado: los petos electrónicos se volvieron una realidad y habían visto la luz a manera de prototipos. Esa noticia nos cayó como le cae del cielo una defecada de paloma a todo el mundo: de sorpresa, aunque nadie sabe en realidad si es de buena o de mala suerte.


Para probar la fiabilidad de dichos petos, se organizó un torneo en Corea especialmente para eso: “The LaJust Test Event”, evento cuyos organizadores anunciaron cual vagoneros del metro de la Ciudad de México: “Buenas tardes señores usuarios, en esta ocasión les traemos la muestra del protector del futuro, el protector bonito, protector de novedad, protector inalámbrico, electrónico, que marca solito, que marca automático, que marca muy bien, nosotros no venimos a engañarlo, no le vamos a robar, olvídese de esos jueces molestos, esos jueces que no ven bien, esos jueces que actúan de mala fe, el futuro ha llegado, el futuro está aquí, llévelo, llévelo…”


Por supuesto que México fue uno de los países invitados al evento porque pues somos chidos, sin embargo la invitación se dio como semana y media antes de la fecha programada para el torneo y eso era un problema, pues para el sistema burocrático del deporte mexicano ese tiempo a penas es suficiente como para ir a la esquina y sacar unas copias, así que cuando fueron a solicitar el recurso para el viaje, el encargado de liberarlo debió de haberse sentido como el Capitán del Titanic cuando le avisaron que había un iceberg enfrente.


El torneo iba a ser de categorías olímpicas, así que se escogieron cuatro hombres y cuatro mujeres para participar en el viaje de prueba. Las mujeres seleccionadas fueron la Koza, Iridia, Edna y María (El Dream Team femenil); los hombres éramos Memo, Oscar, Arturo y yo (No estoy muy seguro sobre Memo, ya después que alguien me corrija).


“Ya liberaron el recurso, pero todavía no tenemos fecha de salida. Tengan sus cosas preparadas por si hay que salir de imprevisto”, esa frase la escuchamos diario como por cinco días al final de cada entrenamiento, hasta que ya faltando muy poco y después de la última sesión de ese día, nos dijeron lo que ya varios sospechábamos: “Se suspende el viaje a Corea”. A nadie le importó realmente, pues desde el principio sabíamos que era bastante improbable que aprobaran el presupuesto en tan poco tiempo y para un evento amistoso, así que pues ya. Esa noche nos fuimos a dormir como cualquier otra noche normal.


Al otro día nos levantamos a entrenar con la sorpresa de que los que iban a ir a Corea ya no estaban. Bueno, sólo estábamos Arturo y yo, los demás se habían ido. Sin avisar, sin decir adiós, sin dar explicaciones, simplemente desaparecieron.


-¿Qué hacen ustedes aquí? -Preguntó el profesor que se había quedado encargado.

-Pues nos dejaron.


La reacción del profesor fue la mas lógica: una carcajada.


-Ni modo, muchachos, pónganse a entrenar.


Y ese fue el día en que nos dejaron como novias de rancho… O perros abandonados, cualquiera de las dos analogías es correcta. Ese día comprendí que un Seleccionado Nacional es ejemplo de muchos, pero puta de algunos.


¿Qué pasó en el torneo de prueba de LaJust? Pues esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión… Pero no por mí, yo no estuve.



EN EL CAMINO


Les deseo lo mejor a mis compatriotas que están peleando en el clasificatorio a Juegos Panamericanos allá en Aguasc(Ya hasta weva me da escribirlo).




@FaunoBastard

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